La Estética

Qué blogger de mierda que soy. Hace veintiún días que supuestamente inauguré este blog y recién ahora estoy escribiendo la primer cosa. En fin.

Bienvenido/a a este, el que podríamos denominar el primer post de verdad. Alguna gente me ha dicho que en vez de escribir, lo que podría hacer es grabar en video lo que quiero decir, ya que estamos en la época del video y que la gente lee poco y también me dicen que soy gracioso hablando… Podría decir que “no, porque yo defiendo la cultura, vistes, y entonces yo propicio que la gente lea… “. Zarlanga, está buena la idea, pero ahora me da paja. Así que acá estoy, escribiendo.

Tal como nos dice el título de este escrito, el tema que nos atañe es la estética. Que quede claro que esto no es un blog científico, acá vengo a decir más o menos lo que se me antoja, lo que creo, lo que pienso, lo que siento y hay veces que diré cosas que no creo, ni pienso ni siento sólo para joder. Pero acá no hay datos enciclopédicos, así que no voy a empezar poniendo la definición de la Real Academia Española de “estética” ni nada. Fíjense como ya han pasado tres párrafos y aún no dije nada sobre el tema en cuestión. Ya estoy fracasando en esto del blogueo.

Cuando se habla de estética, la gente suele pensar en algo más bien superficial, externo. Algunos lo tildan de irrelevante, otros se desviven por ello. Lo que importa es que están todos equivocados.

La estética, en esencia, no tiene que ver con lo bello o lo feo de la manera en que uno procesa lo bello o lo feo en lo cotidiano. Uno puede estar ante una escena grotesca, monstruosa y puede ser absolutamente bello, puede ser profundamente estético. Por el contrario, uno puede estar ante una escena muy cuidada, donde las formas han sido muy estudiadas, los colores muy elegidos, muy todo… Pero que no tiene nada, es horrible, vacío, chato, corto. La estética está profundamente relacionada con la esencia de una cosa, la manifestación exterior de una cosa es consecuencia de su esencia, de su profundidad. La estética es, entonces, algo que va mucho más allá de lo superficial.

Puede ocurrir que una persona haga algo enfocándose en cómo se ve esa obra y no le preste mucha importancia al significado de la obra. En ese caso podría producir una obra vacía, que se puede ver re bonita, pero no tiene profundidad ni nada interesante. En otras palabras, no importa si usás el mejor maquillaje, los colores más hermosos y te pintás de la forma más exquisita… Si tu alma está muerta o putrefacta, se nota y no es estético, es horrible. Pero también puede ocurrir que la persona produzca algo que termine siendo sublime porque en esa obra, en esa cosa, la persona imprimió una dedicación, un amor, una pasión. Porque aunque esta persona se estaba enfocando meramente en el cómo se ve, puso tanto de él o ella en esa tarea, que terminó construyendo una obra cargadísima de significado, con profundidad, con arte, con cosas buenas. Porque la estética está más relacionada con las cuestiones de fondo que con las cuestiones superficiales. Y las cosas hechas con verdad, con “pureza”, con dedicación, con cosas buenas, producen cosas estéticas.

La estética está relacionada con lo bueno. Lo bueno es bello, uno lo percibe con belleza. Si uno ve a una persona realizando un acto de grandeza, de bondad, de amor, de solidaridad desinteresada… Uno está observando un acto bello. Uno está mirando directamente en la belleza de esa persona y de su acto. Y no importa si la persona es linda o fea. Y no importa si la escena está transcurriendo en un espectacular paisaje montañoso o en una choza de chapa con las paredes pintadas con mierda. Porque eso no hace a la estética de la escena, del acto, de la persona. Así, un acto mezquino, rastrero, denigrante, deshumanizante, es antiestético, horrible, despreciable.

Pero todo esto tiene que ver también con la percepción. Hay que tener una cierta sensibilidad o ciertos “canales” abiertos para captar cosas, obras, escenas estéticas. Hay gente  viene de fábrica con una cierta disposición y sensibilidad. Pero se lo puede trabajar, siempre se lo puede trabajar. Uno puede refinar su emoción, elevarla, hacerla más sutil. Uno puede hacer esto exponiéndose a las obras más sublimes de la humanidad, exponiéndose a las cosas buenas y bellas, preguntándose por cosas como el sentido de la vida, el origen del universo, la existencia. La persona que aparenta ser obtusa, tosca, puede tener una gran sensibilidad, apreciar sutilezas que otros pasan por alto. Las personas verdaderamente obtusas y toscas son como animalitos que van por la vida diciendo y haciendo barbaridades, a veces de tan bárbaras son graciosas, otras veces causan gran dolor y pesar. Y por supuesto, las cosas no son estáticas, uno a veces está más sensible y abierto y otras más obtuso y plano. Pero lo importante es que siempre, siempre, uno puede exponerse a cosas que lo sensibilizan a uno, que lo conmocionan y que le refinan y enaltecen la sensibilidad y la percepción para que la estética lo cale a uno hasta lo más profundo.

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